Desandaré despacio las avenidas que me han traído a este preciso y precioso momento. Doblaré las mismas esquinas torcidas de errores y escucharé a Fito mientras las paredes se pintan de rosa en 30 segundos.
Volveré a Kansas City a que me hagan daño mis zapatos de flamenca y mis volantes de sueños. Y saldré de allí con mucho acento y el corazón roto. Buscaré quien me caliente la cama y no el corazón. Saltando descalza en todos los charcos de lágrimas para que salpiquen y vistan las cuencas de mis ojos.
Quemaré piedra y kilómetros para ser la macarrilla que te acosa en ascensores que suben al octavo piso del cielo. Y me pelaras la barbilla a besos y el corazón a te quieros.
Volveré al punto de partida que me trajo a este preciso y precioso momento, y encenderé con mi colilla la mecha del recuerdo . Corriendo por las calles tan deprisa como puedan mis piernas, entrenadas abrazando tu cintura, llegaré a tus brazos. A este preciso y precioso momento en el que todo estalle. Porque ya no necesito saber porqué o cómo llegue hasta aquí. Hasta tí. Sólo necesito bailar lento contigo bajo esta lluvia de pasado que no moja .
Y písame los pies de vez en cuando para que siga pegada al suelo.
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